lunes, 27 de agosto de 2012

El rechazo al pasado


Una joven estaba muy ilusionada de todo lo que tenía a su alrededor y estaba convencida de que pertenecía a la generación mejor preparada y con mayores posibilidades de todos los tiempos en su país.

 Además, juntamente con sus compañeras, creían que todo lo anterior a ellas era antiguo, conservador, caduco y anquilosado. Lo miraba con recelo e indiferencia.


Un día comentó a un profesor que la historia era un parche y la filosofía era una pérdida de tiempo.


Además, afirmaba con mucha contundencia que lo importante y valioso en la vida era la técnica y la informática.


 El profesor la miró, le sonrió y le sugirió: Querida amiga, no desprecies el pasado glorioso del pensamiento y del saber. 



El presente sería ilusorio si no tuviera como remitente el pasado y como proyección el futuro.


Te quiero recordar unas palabras impresionantes de Goethe:

“El que no sabe llevar su contabilidad por espacio de tres mil años se queda como un ignorante en la oscuridad y sólo vive al día”.


Si crees que nosotros somos mejores que aquellos que dejaron grabados sus nombres en la historia de la humanidad con sus magníficos razonamientos e ideas solamente porque tenemos en casa un ordenador y algunos electrodomésticos creo que te equivocas totalmente.

 Y aquella chica meditó silenciosamente aquellas palabras de su profesor que la zarandearon interiormente.


Francisco Baena Calvo.
Sacerdote diocesano y  antiguo párroco de El Guijo

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