"...fruto de una fe que se hace diálogo y siembra paz..."
El Papa Francisco no ha defraudado en su intervención en el Congreso de
Estados Unidos el día 24 de Septiembre del 2015, calificada de histórica.
El Papa Francisco abordó en su discurso varios temas como: resolver
las disputas por la diplomacia, el cambio climático y proteger a los
vulnerables de nuestro mundo. También el Papa trató el tema de la familia,
reconociendo que "no puedo esconder mi preocupación por la familia, que
está amenazada, quizás como nunca, desde el interior y desde el exterior. Las
relaciones fundamentales son puestas en duda".
El Papa Francisco subrayó con contundencia que "la regla de oro
nos recuerda la responsabilidad que tenemos de custodiar y defender la vida
humana en todas las etapas de su desarrollo", denunciando la pena de
muerte y también, sin nombrarlo, el aborto.
El Papa elevó el tono de su voz para defender la inmigración y
condenar el tráfico de armas, “un dinero impregnado de
sangre".
Terminó su intervención prácticamente con esta semblanza: "Una Nación
es considerada grande cuando defiende la libertad, como hizo Abraham Lincoln;
cuando genera una cultura que permita a sus hombres «soñar» con plenitud de
derechos para sus hermanos y hermanas, como intentó hacer Martin Luther King;
cuando lucha por la justicia y la causa de los oprimidos, como hizo Dorothy Day
en su incesante trabajo; siendo fruto de una fe que se hace diálogo y siembra
paz, al estilo contemplativo de
Merton".
Un discurso histórico que no ha dejado a nadie indiferente y que
ha sorprendido por la sencillez de la elocuencia del Papa.
F. Baena Calvo. Sacerdote diocesano de Córdoba
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